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Perdonando a Papá

por | Dic 21, 2020 | Aurora Mujeres | 5 Comentarios

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Perdonando a Papá

Coco Sainz

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“Hay que hacer el rol para cuidar a papá” – fue el primer comentario que escuché  de una de mis hermanas, su aparente sugerencia produjo en mí una molestia inmediata. “Mamá no puede cuidarlo sola” – continuó; requieren nuestra ayuda y vamos a organizarnos para juntas hacerlo. – afirmó. 

Recuerdo haber experimentado una especie de ira, no lo se, tal vez fue indignación, evidentemente en ese tiempo yo no había sanado heridas de mi corazon con relación a mi padre, y ahora papá estaba ya muy enfermo y había llegado ese momento en el que el necesitaba de mi ayuda. Así que irritada pregunté: ¿por qué tengo que cuidarlo? La respuesta de una de mis hermanas resonó en mi alma:  “ayudas a personas de la iglesia y en estos momentos tu papá te necesita”.

Regresando a casa lloré mucho, me sentía muy enojada, pero sabes, también lloraba de frustración, y estaba frustrada porque en mi corazón sabía que era algo que yo debía hacer, sin embargo mis emociones me dictaban lo contrario y me resistía a cuidar de él.

En ese momento Dios me habló: y con lazos de amor y ternura como él lo hace siempre, me mostró la necesidad que yo tenía de sanar mi relación con mi padre, la realidad era que juzgarlo no era mi papel, lo único que Dios requería de mí era: obediencia.

Dios es experto en ponernos en lugares y momentos en nuestras vidas para sanar nuestros corazones.

Éxodo 20:12 Honra a tu padre y a tu madre para que disfrutes de una larga vida que te da el Señor tu Dios 

Dios tenía preparada una larga y hermosa vida para mi y no permitiría que la bendición fuera invalidada por mi falta de perdón. Convencida de que era lo correcto acepte mi parte en el rol de cuidar a papá.

Me fue regalada la oportunidad de estar con mi padre en sus momentos más vulnerables y en sus estados más críticos de salud, además tuve el privilegio de estar con él en su partida de este mundo para ir a estar con el Señor.

Recuerdo pasar esos últimos momentos tomándole de la mano, hablándole palabras de esperanza, repitiendole que podía descansar y que todo estaba bien. Con certeza puedo decirte ahora que para ese momento Dios ya había sanado las heridas del pasado y mi papá partió en paz.

El perdón es algo con lo que muchas veces luchamos en nuestra vida:  ofensas, abusos, descuidos, abandonos, ausencias de padres, esposos, e hijos; ¡hay tantas posibilidades de ser lastimadas en nuestro paso por esta vida!  y todo eso con el paso de los años nos llena el corazón de falta de perdón, enojo o amargura. Pero hoy quiero invitarte a que todo eso que has permitido que te acompañe tal vez por años, decidas entregárselo a Dios, Él es experto en sanar nuestros corazones, es el único que puede cambiar las emociones, actitudes y sanar relaciones dañadas y corazones quebrantados. Amiga, ¡se libre!, perdona, sana y avanza a lo que Dios tiene preparado para ti.

Lucas 6:37 No juzguen y no se les juzgará, no condenen y no se les condenará, perdonen y se les perdonará. 

escrito por

Coco Sainz

Aurora Mujeres

Nuestra visión es que la mujer alcance su máximo potencial cuando es motivada y conectada al propósito que Dios tiene para ella y por el cual fue creada.

En Aurora Mujeres podemos ser nosotras mismas, abrir nuestro corazón, verte a ti misma de la misma manera en como Dios te ve, dejar atrás los errores y comenzar de nuevo.

5 Comentarios

  1. Cristy

    Gracias
    Este escrito me a hecho reflexionar de cómo e pasado este último año y mi corazón saltó porque juzgue y condene
    Ahora me han recordado que eso a mi no me corresponde
    Dios bendiga a la señora Coco

    Responder
  2. Pilar M

    Gracias por esto!! Compartiendo con mujeres salió este tema y estas palabras son exactas y sazonadas

    Responder
  3. Karla

    Muy bueno. Gracias ☺️

    Responder
  4. Basi Ontivers

    Gracias Coco por este mge. Completamente identificada, Dios nos ama tanto que nos da dsiempre lo que necesitamos en su tiempo, gracias por tu vida!

    Responder
  5. Eloina

    Gracias,
    La palabra de Dios siempre llega a tiempo.
    Gracias por el testimonio.

    Responder

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