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Hola, mi nombre es Edgar Rodríguez, hace 10 años tomé la decisión de ser padre soltero de dos niños, en su momento una bebé de 3 meses y un niño de 5 años de edad, esto con la intención de hacer las cosas diferentes, no huir de mi paternidad, el antecedente de mis generaciones y caer en el cliché de la sociedad actual donde se entiende como normal el hecho de que al momento de una ruptura familiar quien toma responsabilidad por los hijos es la madre. Esto se convirtió en un desafío pues no contaba con un referente o un ejemplo de cómo serlo hasta que conocí a DIOS mi padre espiritual; el prototipo de hombre el cual conocí y hasta hoy continúa vigente en nuestra cultura es ser frio, machista, con carácter y emociones volubles, un hombre que es fácilmente manipulado por las circunstancias o personas alrededor de él.

 2 Samuel 23:11-12 El tercer valiente era Sama hijo de Ague el ararita. En cierta ocasión, los filisteos formaron sus tropas en un campo sembrado de lentejas. El ejército de Israel huyo ante ellos, pero Sama se plantó en medio del campo y lo defendió, derrotando a los filisteos. El Señor les dio una gran victoria. 

En el versículo anterior podemos ver como las circunstancias del momento hicieron huir al ejército de Israel, pero Sama no permitió ser manipulado por el momento ni las personas que huían.

Anhelo ser parte de una generación de hombres como Sama, que ante los retos decide plantarse y defender lo suyo, El tomo lo que tenía, se plantó y firme derrotó a los filisteos.

Quiero tomar lo que Dios ha puesto en mis manos, tomar a mis hijos y poder ser un ejemplo para ellos, de fe, de cómo amar, de cómo trabajar, de respetarse y respetar, de integridad, de humildad, de cómo servir, de cómo ser generoso con mi tiempo, recursos y talentos, ese es el tipo de padre que yo quiero ser.

Quiero ser parte de esa generación de hombres que dejaron de ser pasivos y tomaron acción con su paternidad y no huyeron, que decidieron pararse en la brecha por sus hijos, que decidieron instruirlos, que saben cómo dirigirlos a lo que Dios tiene para ellos.

Esto no es fácil, lo que tú y yo estamos haciendo no es fácil, la paternidad, el matrimonio, la vida misma, muchas ocasiones nos vemos abrumados por diversas situaciones, pero te puedo asegurar que si nos plantamos y defendemos lo nuestro el Señor nos dará una gran victoria.  

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